Gestión del procedimiento penal: la excelencia de un buen abogado.

Updated: Oct 12, 2018



Lecomser trabaja con personas. Cuando empezamos nuestro proyecto, teníamos claro que una parte crucial de nuestro trabajo se centraría en la gestión humana.


Puede parecer algo trivial, pero mucho más importante que los procedimientos en sí son las personas que están dentro de los procedimientos. Es como la vida en general, a dos personas que le pasan las mismas cosas nunca lo verán de manera parecida y puede que el curso de una y otra varíe dependiendo de la forma de afrontarlas.

Un procedimiento penal es igual. Es más, forma parte de nuestra vida. Y como tal tenemos que integrarlo. Desgraciadamente, los abogados no somos formados en psicología, en filosofía, en gestión de personas. Cada uno de nosotros complementamos nuestra formación con lo que consideramos conveniente, como una opción.


El derecho a la libertad sí es algo que los abogados estudiamos durante nuestra vida universitaria. Sus implicaciones, su pérdida acarreada por penas privativas de la misma. Ese derecho es algo que en la práctica quien viene a visitarnos con motivo de un procedimiento que podría acarrear la entrada en prisión ve realmente amenazado y es su primera preocupación, más incluso que el sentimiento de culpabilidad/inocencia o el éxito. Lo primero que esta preocupación implica es: ayuda. Lo segundo, la suma de dos facetas que el cliente está requiriendo: empatía y técnica. Y el resultado de todo ello reflejará tu profesionalidad.


Y es que efectivamente una de las formas que mejor resume el entendimiento de un cliente es conocer cómo está viviendo el procedimiento penal. Hay personas absolutamente superadas por ello y abogados totalmente incapaces de manejar esa situación. Y esta incapacidad determina una quiebra de confianza abocada al fracaso en la relación abogado-cliente y por tanto a la ruptura aunque solo sea teórica. Porque las personas quieren que las escuches, que las entiendas, que empatices con su caso. Y después, que lo resuelvas. Que los ayudes desde el punto de vista técnico y humano. Y ambos ámbitos se tornan indisolubles.


Cuando cualquier persona me pregunta qué debe hacer si pierde esa relación de confianza con su abogado, intento explicar que un abogado es como un médico. Puede ser excelentemente bueno en su materia, Catedrático de Universidad, Doctor honoris causa, pero no llegar al paciente, flaquear en la relación humana, no aportar confianza. Si ello sucede, la sabiduría técnica nunca podrá suplir la carencia personal. Y esa relación no funcionará. Puede que el médico te cure, y que el abogado gane tu juicio, pero durante el proceso nunca será capaz de acompañarte.


Podrán pensar… “Yo quiero que gane mi juicio, qué más da que no me entienda.” Y por supuesto puede pasar. Sin embargo las posibilidades de éxito dependerán de factores que nada tendrán que ver con la capacidad que tenga su abogado de trasladar su caso. Una buena defensa o acusación se basa en fundamentos. La excelencia de un buen abogado radica no solo en una brillante actuación judicial, sino en una impecable calidad ética y humana.


Como dijo Montaigne, “cuando se juzga una acción particular se han de considerar muchas circunstancias, y por entero al hombre que la ha realizado.” El significado trasladado a la práctica en un procedimiento penal es que en el proceso hay que tener en cuenta la acción, el estudio, la visión jurídica, la técnica, y el hombre en su conjunto -el cliente- que viene a visitarte.


Por ello, una de los puntos fuertes de nuestro equipo en Lecomser es la gestión humana y así lo explicamos: “Te ayudamos a administrar tu tiempo, expectativas y vida profesional durante los distintos pasos del procedimiento penal.” La razón es sencilla: un abogado es la voz de su cliente. La representación descansa sobre el hecho de facilitar o, en su caso, posibilitar la actuación jurídica de una persona. Cuanto más conozcamos los intereses de nuestros clientes, más fructífera será la relación y mejor podremos trasladarlos dentro del procedimiento. La base del procedimiento penal es la comunicación: oral y escrita. Y esa comunicación comienza en el cliente, si no eres capaz de comprender su historia los siguientes pasos solo serán la crónica del juego del teléfono escacharrado.


Otra de las razones es la frustración. La frustración del cliente puede acarrear grandes desventajas en un procedimiento penal. Para empezar, llegará un momento en que el abogado únicamente será capaz de recibir un mensaje codificado por parte de su cliente. Y conocer el significado de las palabras no es suficiente para comprender de qué se está hablando.


Otra de las razones y la más importante es la satisfacción del cliente. El cliente compra tu conocimiento pero también tu servicio. En Lecomser nos preocupamos por el cliente desde el principio del procedimiento hasta el final, y queremos que esté satisfecho con la gestión de nuestro trabajo. Y que viva el procedimiento como algo integrado en su vida, no su vida como algo que gira alrededor del procedimiento. Desde Lecomser ofrecemos varias opciones de trabajo en este terreno:

  • Reuniones periódicas para compartir preocupaciones, expectativas e inquietudes en relación con el procedimiento, y tratar de ayudar lo máximo posible en esa gestión.

  • Asesoramiento externo sobre todo tipo de cuestiones: preguntas básicas sobre el procedimiento, sobre la regulación penal o sobre cualquier aspecto técnico que necesite conocer y le ayude personalmente a integrar el procedimiento en su vida.

Si ud. está viviendo un procedimiento penal, y no sabe cómo afrontarlo o tiene dudas que le gustaría resolver, en Lecomser estamos para ayudarle en su camino y alcanzar de manera satisfactoria SU éxito.

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